Acacia
En las tierras altas de Tanzania, donde la naturaleza aún marca el ritmo de la vida, nace Acacia.
Un café extraordinario que refleja la dedicación de quienes han convertido el cultivo en una búsqueda constante de la excelencia.
Cada sorbo encierra una historia de origen, respeto y sensibilidad.
Acercarse a Acacia es detener el tiempo y descubrir lo que somos capaces de sentir.
20€
Lo que vas a sentir

Aroma

Sabor

Textura
El alma detrás del tueste
Cada taza una pausa consciente
La comunidad que ya lo disfruta
Más que clientes, personas que encuentran en cada taza un momento de calma
Lo que te gustaría saber antes de probarlo
¿De dónde procede el café Acacia?
Acacia procede de Acacia Hills Coffee Estate, una finca situada en Oldeani, Karatu, en la región de Arusha, al norte de Tanzania.
¿Qué variedad de café es Acacia?
Es un café 100 % arábica de la variedad Kent. Esta variedad fue seleccionada en la India en 1911 y posteriormente introducida en África oriental.
¿Qué significa que Acacia sea un café lavado?
Significa que, después de retirar la pulpa de las cerezas, se elimina el mucílago mediante fermentación y lavado. El objetivo es conseguir un café limpio, con sabores definidos.
¿A qué sabe el café Acacia de Tanzania?
Destaca por sus notas de chocolate, miel, caramelo y nuez, acompañadas de matices frutales y especiados. Presenta un dulzor agradable, cuerpo cremoso y acidez melosa.
¿Qué hace especial a Acacia Hills?
La atención al procesamiento y el trabajo de Leon y Aideen Christianakis. La finca combina calidad cafetera, experimentación y compromiso con su entorno.
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ACACIA · TANZANIA
A 1.950 metros de altitud, en las tierras altas del norte de Tanzania, nace Acacia. Este café de especialidad procede de Acacia Hills, una finca donde el respeto por la naturaleza y la búsqueda de la excelencia forman parte de una misma filosofía.
Cultivado en la región de Arusha, Acacia es un café arábica de la variedad Kent, elaborado mediante proceso lavado.
Un café que invita a descubrir Tanzania a través de sus aromas, su historia y su extraordinaria riqueza natural.
1. ¿Cuándo llegó el café a Tanzania? Una historia con dos comienzos
La historia del café en Tanzania comenzó mucho antes de que sus montañas se convirtieran en un territorio reconocido por el cultivo de arábica.
En el noroeste del país, el pueblo haya ya cultivaba y utilizaba café robusta antes de la expansión colonial europea. Los granos tenían un valor cultural y social. Se empleaban en ceremonias, intercambios y como símbolo de hospitalidad y prestigio.
Sin embargo, la llegada del café arábica siguió otro camino.
Durante el siglo XIX, misioneros católicos franceses introdujeron cafetos procedentes de la isla de Reunión, antiguamente conocida como isla Borbón.
El cultivo comenzó a extenderse por las misiones de la costa oriental africana. A finales de la década de 1880, los cafetos arábica ya crecían con éxito en Kilema, en las laderas del monte Kilimanjaro.
Posteriormente, durante el periodo colonial alemán y, más tarde, el británico, el café se consolidó como un importante cultivo comercial.
Así nació una tradición cafetera que hoy reúne historia, conocimiento agrícola y una extraordinaria diversidad de orígenes.
2. ¿Dónde se cultiva el café en Tanzania?
Tanzania ofrece una geografía excepcional para el cultivo del café. Sus montañas, sus suelos volcánicos y sus diferentes microclimas crean condiciones muy diversas.
La producción se distribuye principalmente en tres grandes zonas.
El norte: Kilimanjaro y Arusha
En las laderas del Kilimanjaro y del monte Meru se cultivan cafés arábica de altura. La fertilidad de los suelos y las temperaturas moderadas favorecen una maduración gradual de las cerezas.
En esta región también se encuentra Karatu, donde está situada la finca Acacia Hills, origen del café Acacia.
El sur: Mbeya, Songwe y Ruvuma
Las tierras altas del sur representan otra gran región productora de arábica. Allí, numerosas pequeñas explotaciones familiares desarrollan una actividad cafetera esencial para la economía local.
El noroeste: Kagera y el lago Victoria
La región de Kagera concentra buena parte del cultivo de robusta. Su tradición cafetera está profundamente vinculada al pueblo haya y a los sistemas agrícolas que combinan cafetos con otros cultivos, especialmente plataneras.
Esta diversidad geográfica explica por qué hablar de café de Tanzania significa hablar de territorios, variedades y perfiles sensoriales diferentes.
3. Acacia Hills: una finca con vocación por la excelencia
En el entorno del monte Oldeani, cerca del área de conservación de Ngorongoro, se encuentra Acacia Hills Coffee Estate.
La finca se extiende por las tierras altas de Karatu, en la región de Arusha. Sus cafetales crecen entre los 1.750 y los 1.950 metros de altitud, en un paisaje de origen volcánico, bosques y montañas.
Pero la singularidad de Acacia Hills no reside únicamente en su geografía.
En 2007, Leon y Aideen Christianakis adquirieron una finca deteriorada con una ambición clara: transformarla en un proyecto cafetero reconocido por su calidad.
La familia de Leon mantenía vínculos históricos con el cultivo del café en Tanzania. Esa experiencia, unida a su interés por los cafés de especialidad, dio forma a una nueva etapa.
Desde entonces, Acacia Hills ha desarrollado una agricultura que combina precisión, experimentación y respeto por el entorno.
El cultivo bajo sombra, los sistemas agroforestales y la atención a cada cosecha forman parte de su filosofía de trabajo.
Además, Leon y Aideen han impulsado iniciativas de colaboración con productores y comunidades de su entorno. Su compromiso demuestra que la excelencia cafetera también puede contribuir al desarrollo local.
La finca trabaja con variedades como Kent, Bourbon y Geisha, y sus cafés han despertado el interés de tostadores especializados de diferentes países.
En Acacia Hills, la excelencia es una forma de entender el cultivo del café.
4. Kent: una variedad de café con historia
La variedad Kent tiene sus raíces en la India, donde fue seleccionada a comienzos del siglo XX.
En 1911, el productor L. P. Kent identificó un cafeto especialmente interesante en su finca de Doddengooda, en la región de Mysore.
Aquella selección destacó por su comportamiento frente a la roya del café, una enfermedad que había causado enormes pérdidas en las plantaciones.
Aunque esa resistencia inicial perdió eficacia con el paso del tiempo, Kent adquirió una importancia histórica en la investigación y mejora de variedades de arábica.
Durante la década de 1920, la variedad llegó a Tanzania y pasó a formar parte de los programas de selección desarrollados en la estación de investigación de Lyamungu.
Su historia permite comprender cómo el conocimiento agrícola viaja entre continentes y se adapta a nuevos territorios.
Hoy, Kent continúa cultivándose en diferentes regiones productoras.
En Acacia Hills, la variedad encuentra un entorno de gran altitud. Junto con la maduración del fruto, el procesamiento y el tueste, estas condiciones contribuyen a construir la identidad sensorial de Acacia.
5. El proceso lavado: precisión para expresar el origen
El café Acacia de Tanzania se elabora mediante el proceso lavado, uno de los métodos más utilizados para obtener perfiles de taza limpios y definidos.
Todo comienza con la recolección de las cerezas maduras.
Después, los frutos se seleccionan y pasan por una despulpadora, que retira la piel y buena parte de la pulpa.
Los granos conservan todavía una capa de mucílago. Para eliminarla, se someten a una fermentación controlada y a un posterior lavado con agua.
A continuación, el café se seca cuidadosamente hasta alcanzar un nivel de humedad adecuado para su conservación.
Cada etapa exige atención. La selección del fruto, el control de la fermentación y el secado influyen directamente en la calidad final.
¿Qué aporta el proceso lavado al sabor?
Este método suele favorecer la claridad aromática y la definición de los sabores. Además, permite apreciar con mayor nitidez la acidez, el dulzor y las características propias del café.
En Acacia, el proceso lavado acompaña a la variedad Kent para ofrecer una experiencia equilibrada, dulce y expresiva.
6. Café Acacia de Tanzania: una experiencia sensorial de dulzura y equilibrio
Acacia conquista por la armonía de sus matices.
Desde el primer contacto, su fragancia enzimática y frutal anticipa una experiencia aromática rica en matices.
Sobre una base de chocolate aparecen notas de miel, caramelo y nuez. A ellas se suman delicados recuerdos frutales y especiados que enriquecen el conjunto.
En boca, Acacia muestra un dulzor agradable y envolvente.
Su cuerpo cremoso aporta una textura sedosa, mientras que una acidez melosa, suave e integrada, acompaña los sabores sin imponerse sobre ellos.
El resultado es un café de especialidad de gran equilibrio, capaz de combinar complejidad aromática y facilidad de disfrute.
Seleccionado y tostado por Café Guayacán
Desde 2014, primer tostador de Madrid dedicado exclusivamente al café de especialidad. Seleccionamos nuestros cafés atendiendo a su origen, su trazabilidad y su expresión sensorial para acercarte a uno de esos orígenes donde la naturaleza y el trabajo humano encuentran su mejor expresión.
Receta para elaborar Acacia
Una extracción precisa para descubrir toda su dulzura.
El café Acacia, de la variedad Kent y proceso lavado, ofrece una experiencia especialmente agradable en espresso. Buscamos una taza equilibrada, con dulzor pronunciado, cuerpo cremoso y una acidez melosa que aporte delicadeza al conjunto.
Café Molido: 18g Café en taza: 38g Ratio: 1: 2,1
Temperatura: 90ºC Tiempo de extracción: 27″ – 32″
Preparación paso a paso
1. Precalienta la cafetera. Enciende la máquina y deja que el grupo y el portafiltro alcancen una temperatura estable. Utiliza agua de buena calidad.
2. Pesa 18 gramos de Acacia. Muele el café justo antes de prepararlo, utilizando una molienda fina adecuada para espresso.
3. Prepara el portafiltro. Limpia y seca el cacillo. Distribuye uniformemente el café molido y presiónalo con un tamper, procurando que la superficie quede nivelada.
4. Inicia la extracción. Coloca el portafiltro en el grupo, sitúa una taza precalentada sobre la báscula y comienza a extraer el café.
5. Controla el tiempo y el peso. Detén la extracción cuando obtengas aproximadamente 38 gramos de bebida en 27–32 segundos, contando desde la activación de la bomba.
6. Disfruta de Acacia. Remueve suavemente el espresso para integrar sus sabores. Deja que pierda un poco de temperatura antes de probarlo. Descubrirás cómo evoluciona su dulzura y cómo su textura cremosa envuelve el paladar.
El secreto de una buena extracción
Si el espresso resulta demasiado ácido y poco dulce, prueba una molienda ligeramente más fina o aumenta un poco el rendimiento en taza.
Si aparece un amargor excesivo o una sensación seca, prueba una molienda ligeramente más gruesa o reduce la cantidad de bebida.
Receta de café Acacia Testada por el equipo Guayacán.
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